Se me ha metido una mosca en el microondas esta tarde, mientras escuchaba los Conciertos de Brandenburgo del inmortal Bach. No ha sido casualidad. Ha habido, por tanto, cierta premeditación y alevosía por mi parte. La mosca estaba ahí. Ha coincicido que iba a usar el microondas. Yo no sabría vivir sin microondas. Aunque todavía he usado el cazo para calentar la leche, hace cada vez más años.
¿Quién será esta mosca? Me pregunto siempre que me topo con una mosca a solas. Me lo pregunto en voz alta. Aunque no tengo esperanza de que la mosca me vaya a contestar de viva voz. Tal vez me oiga, y, cuando zumba a mi alrededor, pareciera que entiende que trato de comunicarme con ella, preguntón. Yo no sé si es siempre la misma mosca. La de esta tarde creo que era la primera vez que la veía. Y me ha extrañado.
Entonces he fijado la mirada sobre el horno de microondas, y ha sido todo una asociación de ideas. He visto la mosca, la puerta del microondas abierta. Ha sido todo muy rápido y todavía estoy confundido. Como un cazador que se predispone a hacer lo que se supone que hace un cazador, he arrimado un poco de azúcar a la puerta del microondas, y, como he visto que esto no bastaba, me he puesto a dar saltos por la cocina, llevando a la mosca a donde quería.
Y en una de estas la mosca se para dentro del horno de microondas, y acto seguido, como un rayo, he cerrado la puerta, con un golpe, que ha debido de sentirse, porque casi me cargo el microondas y las inevitables figuritas de encima. Allí estaba la mosca, atrapada en el horno, que ha empezado a zumbar como sólo puede hacerlo una mosca de un par de decenas de gramos por lo menos.
Por un instante me he avalanzado sobre el botón que pone en marcha el horno de microondas. En realidad ha sido de tal manera que he llegado a pulsar el botón antes de darme cuenta siquiera. Menos mal que mi horno de microondas es de esos de dos botones, vaya, que el primero sólo sirve para empezar (¡preparado!), pero hay que mover cierta ruedecita todavía, para especificar el tiempo de cocción (¡listos!) y luego el botón que lo pone todo en marcha (¡ya!).
En ese preciso momento la mosca andaba de lado por dentro de la puerta del horno de microondas. No sé si me estaba enseñando el culo, como diciéndome, "mira, no me importa, puedes hacer lo que quieras, la verdad es que no tengo ningún miedo". Yo creo que no, que aún estaba preguntándose, "¿Cómo he podido ser tan estúpida de caer en esta trampa? ¡Si ya me lo decía mi madre!". De hecho se ha parado, al fin, y se ha dejado caer, suavemente, sobre el propio plato del microondas. Y se ha quedado ahí.
Mirándome como quien espera el desenlace fatal, sabedor de que no hay posibilidad de escapar, de que ha llegado el momento de la verdad. Y la verdad, no he podido resistir su mirada más de diez segundos. Enseguida he sabido que no podía apretar el botón. Incluso la mosca habrá notado que no iba a lastimarla. A movido las diminutas alitas y alguien un poco más loco que yo diría que hasta un suspiro se le ha notado dar.
Así que, antes de que mi mano pudiera cometer alguna imprudencia por sí sola, he abierto la puerta del microondas. Y la mosca ha salido disparada, como por un resorte, ¡¿Sería un saltamontes?! Pero era mosca, sólo que amaba su libertad tanto como la puede amar un saltamontes. La he visto cómo se zambullía en la ventana de la cocina casi a la velocidad de la luz. Era un lunar que se alejaba a una velocidad vertiginosa.
Entonces me he dado cuenta de que los Conciertos de Brandenburgo comenzaban de nuevo. He vuelto a escuchar la música y me he sentado aquí a escribir esto. Y realmente es una tontería, pero, la obra de Bach me impele a publicarlo, a apretar el correspondiente botón. Y eso es lo que voy a hacer.
Publicada el Martes, 15/4/2008 por David Esperalta
Suscribirse a esta entrada - URL para Trackbacks
Te has ganado el cielo :)
¡Y tú el comentario número 400! XD
PD. Vale, no es lo mismo, ¡pero algo es!
¿Y el premio? :P
Joroba, siempre pensando en lo mismo... ;P
Jau!
Este post me ha dejado con la boca abierta y con una sonrisa en mi cara. Gracias :)
Pol cielto: no veo donde hacer le registro. ¿O esta deshabilitado?
Un saludo!
Hey Julián. ;) No sé qué tiene de raro esta entrada, la verdad. Ja ja ja... :D
Sobre el "registro"... supongo que te refieres al registro de usuarios, pero, me temo que este no existe aquí. Gesbit en esto es más chulo que un ocho.
Existe, eso sí, cierto "reconocimiento" de los usuarios. Por ejemplo, tu comentario ha esperado "moderación", pero, en lo sucesivo ya no será necesario.
¿Qué te parece? Es lo que hay. XD
Genial, me ha tenido en ascuas con eso de la mosca, un feliz hallazgo , tan buen prosa y magistral manejo del tiempo en el relato. Felicidades, quisiera leer mas textos suyos.
Gracias Ximena, pero, yo no soy escritor... ni voy para escritor ni para nada... Puede que esto de la mosca me lo inspirase otra mosca, sobre la que escribió alguna vez Miguel de Unamuno, pero, lamento no poder decir en qué texto exactamente, puesto que mi memoria no da para tanto. En todo caso, gracias por tu comentario Ximena.