Todos contra el canon El asunto del canon que nos cobran (y por lo visto quien más, y por lo visto lo van a conseguir) los "autores y editores" de este país, ¡ay! España, es algo que pasa ya de castaño oscuro y que clama al cielo por lo que se desprende del caso.

Y es que en este asunto, donde sin duda habrá tiras y aflojas, cada quien con sus interés, digo, en este asunto se ve muy claramente a un grupo de presión, o sea "autores y editores", acaso forzando a que el gobierno tome decisiones que los benefician, y que perjudican a la gran mayoría.

Es un asunto que no tiene ni pies ni cabeza. No es de recibo que me cobren demás cuando compro un cederrón que voy a utilizar para hacer la copia de seguridad de mi trabajo, obligada, además, como no podía ser de otro modo.

Y lo que ocurre se ve tan claro, que, como he dicho, clama al cielo. Y es que no es lo mismo que yo diga que el gobierno X no es güeno, a que lo diga cualquiera "autor", cualquier "artista" o "editor", que, para empezar, cuenta con muchos más medios que yo para esparcir mierda, puestos a esparcir.

Así que este gobierno y el que sea, tragará, hasta que la correlación de fuerzas cambie, o hasta que se pueda hacer otra cosa, pero, nunca en virtud del interés de los ciudadanos, sino a causa de su propia dinámica, de sus propios intereses, y del de los grupos afines o de presión.

Los hay por todos lados. No se ven. Son (tienen que serlo) muy discretos. Los del canon no son los únicos, ni bichos raros, hacen lo que todos, pero, en este caso, puede que llegue el punto en que nadie se lo crea, mejor dicho, ese punto ha llegado ya hace tiempo.

¿Cómo es posible que los "autores y editores" me cobren un canon por cada cederrón para uso personal? ¿Y para los teléfonos móviles? ¿Y para los reproductores de MP3? ¿Y para los discos duros externos? Esto no tiene ni pies ni cabeza. Mantener que algo así es justo es dejarse en evidencia.

Ahora bien, tampoco parecen muy lógicas y razonables otras muchas cosas y ahí están, que se pueden ver, a poco que se preste atención. ¿Por qué no una más? ¿Quién les convencerá de que un público que se lo traga todo, no se tragará nada más? Así que erre, que erre. Y para mí que lo conseguirán, contra toda lógica.

Ojalá me equivoque. Al fin y al cabo es cuestión de tiempo. Pero el tiempo es relativo, como se sabe, y yo, por ejemplo, no veré muchas cosas realizadas a lo largo de mi corta o larga vida, según se mire.

Espero vivir al menos para ver cómo los del canon reculan. Cómo terminan presentándose como defensores de la Cultura (así, en mayúscula, ¿pero qué se habrán creído?) estos impresentables.