Desde que Stage6 recomendase Veoh a sus antiguos usuarios (recordemos que Stage6 cerró hace poco) he estado probando este sitio web, mejor dicho, el reproductor multimedia que ofrecen, y, bueno, he podido observar algunas cosas de que quiero hablar aquí. No es que vaya a decir nada del otro mundo, se trata de mi opinión personal.
Hace poco me puse a descargar desde Pando la película Las uvas de la ira, que ya había visto, pero, que, quería ver de nuevo. Me puse a descargar la película, como digo, pero, Pando iba demasiado mal, y yo, acostumbrado a las descargas de Stage6 (incluso a lo innecesario de las mismas) no pude soportar mucho tiempo y cancelé la descarga sin más.
¿A qué viene esto? A que ayer noche estaba probando Veoh y quise ver si podía encontrar la película mencionada, y así fue. En ese momento tuve una sensación de viaje al futuro, imaginé una televisión a la carta (universal y gratuita) donde podías elegir cualquier contenido, cualquier película, documental, lo que se te ocurriera y existiese, y disponerte a verlo sin más.
Sin embargo, no encontré la película en el sitio web de Veoh, sino en Google Vídeo, y, es que Veoh busca vídeos no sólo en su sitio web, sino, por lo que parece, también en Google Vídeo y en Yahoo Vídeo. Y estaba completa, algo más de dos horas de película, eso sí, con una calidad bastante indeseable, con un regular sonido, pero, una imagen bastante mala.
Al menos para verse en el monitor de un ordenador, puesto que, si tienes redaños para verla "más pequeña", ganarías en calidad de imagen, puesto que es al "agrandarse" cuando esta empieza a "pixelarse" y a perder la ya de por sí bastante pobre calidad. Pero, en fin, es un paso adelante, ¿no? Buscas Las uvas de la ira y te pones a verla. Esto hace unos años eran impensable sin pasar por un vídeo club.
Ni siquiera las "televisiones de pago" pueden llegar a donde llega Internet, en mi opinión, si bien las primeras van dirigidas a un público pudiente, que puede pagar su cuota mensual, y, lo segundo, Internet, va dirigida también a un público pudiente, por supuesto, pero, que, acaso no lo es tanto, y ha de poder obtener todo lo posible pagando la cuota mensual de su conexión a Internet. Porque no creas, con Internet los pobres y los ricos no han desaparecido.
Pero no quiero irme demasiado del tema. En Veoh también puedes encontrar la serie Cosmos, de Carl Sagan, y digo bien, encontrar, porque otra vez el contenido vuelve a estar en Google Vídeo. Pero puedes encontrar la serie, prácticamente completa, y con una calidad bastante razonable, sobre todo porque en la serie Cosmos importa más lo que se dice que lo que se ve, de modo que la calidad de la imagen, aunque importante, lo es menos que en otros casos.
Pero la mayoría del contenido que encuentras en Veoh, Google Vídeo, Yahoo Vídeo y compañía, son fragmentos de vídeo, de menos de 10 minutos. O contenido de mayor duración, pero, partido en trozos desperdigados por ahí que debes juntar "manualmente" para poder ver lo que sea completo. Y ojo, porque la serie Cosmos es de los años 70, y Las uvas de la ira de los 40, vamos, que bien podrían pasar al "dominio público" entrambas y dejarnos de tonterías.
Pero se ve que para ese futuro que vislumbré cuando me propuse ver una película, la busqué y la encontré, ese futuro de contenidos audiovisuales para todos, gratuitamente, está bastante lejos. Yo no lo veré, o tal vez sí, pero, creo que al final tendrán que ir las cosas por ahí. ¿Verdad? Es como decir que en el futuro la humanidad (esa señora desconocida) deberá evitar la guerra nuclear, ¡es que si no se consigue la humanidad se irá al infierno!
Son ese tipo de cosas por las que Nietzsche decía que había nacido póstumo. Efectivamente, son cosas que han de llegar, porque no quedará más remedio, porque no hay otro camino, probablemente. Como el final de la superstición religiosa, a la que el mismo autor daba una vida de 1.000 años más. Sin embargo, no soy optimista. Al contrario. Soy más bien pesimista.
Creo que igual que podemos imaginar un mundo donde cualquier persona con acceso a Internet pueda acceder a cierta cultura, por ejemplo, la audiovisual, de forma gratuita, qué sé yo, subvencionado todo ello por una especie de "gobierno mundial", igual que podemos llegar a eso, que tenemos la capacidad de hacerlo, la señora humanidad se puede ir al garete, o ser tan restrictiva en ese sentido que parezca increíble.
Lo malo, además, es que no sé hasta qué punto esto depende de nosotros.