Por favor, que alguien me explique dónde está la gracia en el vídeo de alta definición. Igual es que mis ojos no están acostumbrados a tamaña proeza tecnológica, desde luego, no tengo los cacharros que hay que tener. Principalmente, me gustaría que alguien me explicase cómo ayer descargué cierta película (de cuyo nombre no quiero acordarme, pero, es lo de menos ahora) cuya calidad era más que aceptable, para mi gusto vulgar: y ocupaba 380 MB.

Lo normal no es eso. Lo normal suele rondar los 700 MB, pero, son películas que, no deja de sorprenderme lo bien que se ven, ya digo, para mi gusto, y que todavía recuerdo la primera vez que un conocido me trajo un DVDRip y poco menos que explamé, ¡se ve de puta madre tío! Más o menos. Luego tuve la oportunidad de probar un DVD, porque yo soy un hombre desactualizado, y, bueno, efectivamente, mejoró la imagen, pero, hasta ahí llego.

¡Porque no hemos hecho sino empezar! En la entrada que he enlazado (soy un hombre desactualizado) hablo sobre un nuevo sitio web que he descubierto hace poco, HD-Spain, que, precisamente, recopila enlaces a contenido en "alta definición", y aquí viene mi sorpresa, al comprobar que hay películas, de hora y pico de duración, que vienen a ocupar hasta 40 GB. 40 GB tengo yo de disco duro, y, aunque reconozco que no es mucho, ¿cuántos harían falta para guardar una colección de películas a 40 GB cada una?

Lo mismo es que ese contenido no está pensado para guardarse en el disco duro de un ordenador. Igual está pensado para disfrutar en el "home cinema" (en piso de 56 metros cuadrados sin terraza ni ascensor ni trastero ni garaje, pero "home cinema" suena estupendamente, ¿eh?) o algo por el estilo, yo, personalmente, lo desconozco. Aunque tal vez en la ignorancia, como en otros casos, aquí está la felicidad. Lo único que temo es que esto se extienda como plaga y al cabo nos tengamos que tragar este nuevo formato "HD" por narices. O que Bilo y Nano llegasen a la conclusión correcta, por partida dobble, con su tira "Guerra de formatos", y subrayo "Guerra".

¿Y tú qué opinas de todo esto? Vamos, si te apetece opinar algo. ¡Opinador!