La muerte de los amantes
Tendremos camas de olores suaves,
y divanes tan profundos como tumbas,
y en los estantes flores extrañas abriéndose
para nosotros bajo cielos más puros.
Con su calor postrero y usándolo a porfía,
nuestros corazones serán dos grandes antorchas,
sus luces dobles se reflejarán
en nuestras dos almas, espejos gemelos.
Y en un atardecer de color rosa y azul místico
intercambiaremos un relámpago, uno tan sólo,
henchido de adioses, como un largo sollozo;
y luego, un Ángel, al entreabrir las puertas,
fiel y jubiloso acudirá a reavivar
los espejos turbios y las llamas muertas.
La muerte de los pobres
La muerte nos consuela, ¡ay!, y nos hace vivir;
es el objetivo de la vida, y es esperanza única
que como un elixir nos invade y embriaga
animándonos a caminar hasta el anochecer;
a través de tormentas, nieves y escarchas
es claridad en el horizonte sombrío;
es esa famosa posada, que en el libro figura,
donde podremos comer, y dormir, y descansar;
es un Ángel que en sus dedos magnéticos posee
el ensueño y el don de los ensueños extáticos y que
a la gente pobre y harapienta los hace la cama;
es la gloria de los Dioses, y el granero místico,
es la bolsa del mísero y su patria antigua,
¡es el portal abierto que da a los Cielos desconocidos!
La muerte de los artistas
¿Cuántas veces tendré que agitar mis cascabeles
y tu frente besar, triste Caricatura?
¿Y cuántas flechas lanzaré ay carcaj mío,
para dar en la diana, de esencia mística?
El alma gastaremos en complots sutiles,
y muchas y pesadas corazas destruiremos
¡antes de que contemplemos a la gran Criatura
cuyo deseo infernal nos llena de sollozos!
Existen quienes nunca conocieron a su Ídolo,
y esos escultures malditos que el oprobio marcó
y que se martillean lo mismo pecho que frente
¡tan sólo una esperanza tienen, extraño y sombrío Capitolio!
¡Y es que la Muerte, al planear como un sol nuevo,
dará plena pujanza a las flores de su mente!
Publicada el Viernes, 14/3/2008 por David Esperalta
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