El avisador

Todo hombre de tal nombre digno
en su corazón tiene una Serpiente amarilla,
tan a gusto como en un trono, y
si él dice: "¡Yo quiero!", le responde "¡no!"

Al sumir tus ojos en las miradas
de las Sátiras o de las Ondinas,
ese aviso dice: "¡No olvides tu deber!"

Engendras niños, plantas árboles,
haces versos, esculpes mármoles, y
siempre oyes: "¿Vivirás esta noche?"

El hombre en sus proyectos o
en sus esperas, ni un instante vive
sin sufrir las advertencias
de su insoportable Víbora.

El rebelde

Un Ángel, furioso, desde el cielo baja cual un águila,
empuña violentamente el pelo del descreído, y
sacudiéndole, le dice: "¡Acatarás la regla!
(Soy tu Ángel de la guarda, ¿sabes?) ¡Lo exijo!"

No olvides: hay que amar y sin diferencias,
al pobre, al malo, al jorobado, al anormal,
y así, cuando Jesús pase, podrás ponerle
con tu caridad una alfombra victoriosa.

¡Eso es amor! Y antes de ver hastiado al corazón
reanima tu éxtasis en pura gloria de Dios:
¡auténtica Voluptuosidad de seducción eterna!

El Ángel, que castiga igual que ama,
con sus puños de gigante al anatema golpea;
mas la respuesta del réprobo es: "¡No quiero!"

Charles Baudelaire