Operación de cataratas Esta entrada bien podría ser continuación de esta otra, y, en general, de aquellas relacionadas con la operación de cataratas de mi señora madre. Así es, amigos, después de varias revisiones en algo más de un mes, desde la primera operación, hoy nos han dicho (en La Paz) que el viernes nos vemos... que el viernes vuelven a operar a mi madre, esta vez no ya de cataratas, sino para, literalmente, coserle la lentilla que ahora le falta en el ojo al que no se la pudieron poner, tal como tenían pensado, ya en la primera operación.

De manera que este viernes, a las ocho y media de la mañana, nos podemos ver en el Hospital Universitario La Paz de Madrid. ¿Cómo? ¿El viernes y ya estoy comentándolo aquí? Bueno, es que el tiempo empieza a correr desde el mismo momento en que te comunican la fecha y la hora próximas. Yo esto lo llevo fatal: saber que mañana, por ejemplo, tengo que hacer una determinada cosa, me deprime muchísimo, porque, evidentemente, tener un tiempo prefijado para hacer algo, te limita y te condiciona a partes iguales. Supongo que esto se lleva, pero, hay quien lo lleva mejor y hay quien peor.

Pensando en la enferma, estoy seguro de que su reloj ya ha empezado también a contar... ya sabe que el viernes va a tener que pasar por el quirófano, y, hay algo que se añade a este "trauma", y es el hecho de saber que la anterior operación no fue bien, no fue como esperaban los médicos, y también la propia enferma y hasta su hijo: no, la cosa no salió bien, así que, ¿qué te garantiza que en esta ocasión vaya a salir bien? Desde luego, es indudable que, aunque yo mismo quiero verlo así, uno anda con la mosca detrás de la oreja, aunque sólo sea porque no puede olvidarse de lo que sucedió la vez anterior.

Sea como sea, como digo, el viernes contaré por aquí cómo ha ido todo, aunque, ciertamente, no será hasta el sábado (día de la primera revisión después de la operación) en que se sepa algo más a ciencia cierta. ¿Ves? ¡El tiempo lo atrapa todo! ¡El tiempo nos atrapa! Hoy es martes, mañana miércoles, pasado jueves, un día antes del inevitable viernes, día D, y luego el sábado, y a partir de ahí... la recuperación de la segunda operación, que, y esta vez sí, ojalá sea como la recuperación de la primera, porque todo parece haber ido razonablemente bien. En fin, que ya veremos, nunca mejor dicho, y lo contaremos por aquí.