Estoy escuchando de nuevo el disco de Nirvana, Nevermind, y, lo único que se me ocurre pensar es que este debe ser uno de los discos, sino el disco más completo de todos los que he podido escuchar. ¡Es que no sobra ningún tema! No sé si será porque este disco me trae ciertos recuerdos infantiles, o qué, pero, lo cierto es que todas las canciones, de la primera a la última, son perfectamente recordables.

No suele pasar esto con todos los discos que uno tiene la oportunidad de escuchar. De hecho, al menos hace años se hablaba de las "caras B", de los discos, que, siempre habían de ser inferiores, por decirlo así, a las "caras A", por supuesto. Pero este disco de NIrvana, Nevermid, pareciera que no tiene cara B ni nada que se le parezca, y, como digo, al menos para mí, desde la primera canción a la última, resulta memorable.

Supongo que a esto se le llama un trabajo redondo, un disco singular, casi perfecto, puesto que la perfección está lejos de alcanzarse. Bueno. Quizá un disco con la novena sinfonía de Beethoven... o con la quinta, o la cuarta... pero, sea como sea, Beethoven no está en mí como lo está Nirvana, puesto que mi afición por el irrepetible compositor, comenzó bastante después de que hubiera podido ya escuchar a Nirvana.

En fin, que ya estoy acabando de escuchar, por enésima vez, Nevermind, y que se lo recomiendo desde aquí a todo el mundo, es decir, a la pequeña representación del mundo que se pasa a leer esta bitácora de vez en cuando. Puedes escucharlo ahora mismo en Deezer, si quieres, junto con otros discos de Nirvana, que tampoco tienen nada que envidiar a Nevermind, y es que esta banda llevó a cabo otros trabajos igual de buenos.

¿Y a ti, también te gusta Nirvana? ¿También te evoca recuerdos? Piensa que, si la respuesta no es afirmativa, todavía estás a tiempo de escucharlos.