La ciencia parece dispuesta a demostrar esto y lo otro, siendo lo otro lo contrario; y mañana podrá sin empacho alguno desdecirse y demostrar que lo opuesto a lo contrario es lo cierto, en un tirabuzón enloquecido y sin fin. [...] Es como si la ciencia, empeñada en satisfacer una demanda creciente que le asigna el papel de oráculo, hubiese entrado en una fase de cortocircuito neuronal; como si, sobrepasada por la promesa que nos hizo de desvelar hasta el más recóndito repliegue del universo, hubiese empezado a pegarse topetazos con una pared en la que no puede abrir brecha y, lejos de cejar en su loco empeño, estuviese dispuesta a descornarse, hasta convertir su fracaso en una suerte de orgullosa demencia. Que, por supuesto, se nos vende como sacrosanta cordura, aunque lo repudie nuestro sentido común.
Juan Manuel de Prada y Sentido Común dixit. Y se queda tan pancho.
Publicada el Sábado, 4/10/2008 por David Esperalta
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