Supón tú que hay una especie de calle sin salida, a cuyo final no puede llegar autobús alguno, puesto que no podría dar la vuelta. Ahora bien, ¿se resigna uno? Para nada. Se da la vuelta a la calle, en lugar de al autobús y todos contentos. Míralo tú sino.

Yo lo he visto primero en Menéame. Esto debe ser parecido al chiste que decía "Es tan fuerte, tan fuerte, que dobla las esquinas". VNMJ.  :-)