El otro día, en una entrada sobre la película El día después, el amigo Julián comentaba sobre otra película que tocaba el mismo tema, esto es, un posible (no sé si probable) desastre nuclear. La película que refería Julián es Cuando el viento sopla, y, además de ser una buena película, tiene la característica de que se trata de una película de animación, de dibujos animados, si bien se entremezclan algunas imágenes "reales".
La película cuenta la historia de una pareja de jubilados ingleses, que, han de enfrentarse a una guerra nuclear, entre los recuerdos de la segunda guerra mundial, que conocieron y sobrevivieron. El hombre, que se encarga de los preparativos para el ataque nuclear inminente, y la mujer, que no termina de creerse y sabe realmente qué significa una bomba nuclear y sus consecuencias. No aparecen más personajes en la película, pero, tampoco son necesarios.
La mujer es por momentos la niña, la hermana, la madre y la abuela que todos quisiéramos tener cerca. Y el hombre lo mismo. Son una especie de prototipos que sirven para contar la historia perfectamente. Una historia que además acaba mal, como no puede ser de otra manera. De hecho el final es el que me llama un poco la atención, por remitirse a un Dios desconocido que acaso podría salvar los restos del naufragio: a buenas horas, mangas verdes.
Pero estoy hablando de un trocito del final de la película, que, si me apuras, tampoco resulta molesto en absoluto, además de que expreso nada más que mi opinión, por supuesto. No dejes de ver Cuando el viento sopla, si tienes la oportunidad, y, gracias a Internet la tienes, puesto que puede encontrarse más o menos sencillamente. Una película sobre una posible catástrofe nuclear que resulta curiosa en muchos aspectos, y terriblemente real en todo caso.
El extracto de vídeo que puedes ver arriba corresponde con el momento de la explosión de la bomba, todo ello con dibujos animados entremezclados con alguna que otra imagen "real". ¿Te he dicho ya que te hagas con Cuando el viento sopla? Pues te lo repito una vez más y doy por terminada esta entrada, que tampoco es cuestión de ponerme pesado. Venga, hasta la próxima. ;-)