Prólogo

Nosotros, que buscamos el conocimiento, no nos conocemos a nosotros mismos; nos ignoramos; y hay una buena razón para ello. Si no nos hemos buscado nunca, ¿cómo podría llegar un día en que nos encontráramos?

Se ha dicho, y con mucha verdad: "Allí donde esté vuestro tesoro, allí estará igualmente vuestro corazón"; nuestro tesoro habita el lugar en donde murmuran las colmenas de nuestro conocimiento. Nuestra ruta se dirige siempre hacia esas colmenas como si fuéramos abejas que fabricásemos la miel del espíritu, porque, en suma, el único deseo de nuestro corazón es el de "elaborar" algún producto.

Friedrich Wilhelm Nietzsche