Un par de huevos O récords, como también puede decirse. Ahora, David, ahora es cuando tienes que escribir una entrada de esas que le gusta tanto a alguno de los lectores de esta bitácora, de esas que, en verdad, no hay por dónde agarrarlas, iba a decir cogerlas, para que se entienda, de esas sin sentido ninguno, y que sólo persiguen con afán vete tú a saber qué. Ahora, David, mientras escuchas a AC/DC, que tantos recuerdos (aunque borrosos) de tu infancia te trae.

Vale, vale, no te pongas así, ¿será por escribir? Cuando uno tiene comezón es lo que tiene. Además, que tenemos un motivo, tenemos una motivación, tenemos un porqué, un para qué, y un porque nos da la gana. ¡Podemos batir los huevos, otra vez, la marca, el récord de entradas en un mes en esta bitácora! Y si podemos hacerlo lo vamos a hacer, que quede claro, para todo quien lo ponga en duda. ¿Y quién lo va a poner en duda? Nadie, es un decir, es un por si acaso, ¿vale?

Así es que entre que escucho a AC/DC y tal y pascual, este mes de agosto batiré la marca de entradas en un mes, que está en marzo de este mismo año, con noventaiséis entradas, lo pongo en letra con toda la intención del mundo. ¡Pero algo tendrás que decir! No va a ser sólo mentar las entradas que escribiste en marzo, y las que puedas escribir ahora en agosto, más, sí, pero, ¿y qué? ¿Es que eso tiene algo de importante? ¿Pero para qué están las bitácoras sino para las cosas sin importancia? ¿Te crees que soy Napoleón?

¡Más de uno va a pensarlo! Pero lo hará después de haber logrado la marca. ¡¡Y qué bien suena AC/DC!! Sí que suena bien, sí, para quien le guste el rock. Pero, reconoce que te estás quedando ya sin palabras, que, ni para Google podrías escribir ahora. Aunque eso depende por dónde se mire, ¡ay, ladrón! Que no se me escapa que de una manera o de otra vas ya por el cuarto párrafo, que es más de lo que mucho van a escribir en su vida. Así son las cosas. Y no sólo el cuarto párrafo, pero que voy a empezar el quinto a la de ya. Mira.

Y hasta podrías dejarlo ya, ¿no te parece? Para qué seguir: cada vez estás más cerca del objetivo y, de hecho, mal se tiene que dar para no poder cumplirlo. Era pequeño. Como todos. No; como todos, no. Tienes razón. Pues no me la des. ¿Por qué? ¿Para qué quiero yo tener razón? ¿Es que no es la razón muy parecida a la vergüenza, que ninguna de las dos da de comer? ¡Qué cierto es eso! Y tan cierto como se ha escrito cienes y cienes de veces. ¡Cienes y cienes! Y todavía más será lo que se escriba, porque, total, no haces sino dar vueltas.

¿Y cómo es posible que a ti te guste escuchar a AC/DC si estos estaban en pleno apogeo cuando tú eras todavía un chinorri? Por eso, precisamente, porque he sido chinorri, y he tenido hermanos mayores amantes del heavy metal y de AC/DC, entre otros greñudos del mismo corte y confección. Así es que yo me he criado con Manowar, con Pink Floyd y Dire Straits. Y no veas lo que pienso en ello, porque, si me hubiera tenido que criar con Operación Truño y demás cantamañanas, !ay! Mira, no quiero ni pensar, y además, estoy por acabar ya.

Sí; además que tenemos cosas que hacer. Mira que me están pidiendo ahora mismo un programa que lleva hecho ya años, cuyo desarrollo abandoné hace años, y que, por mucho que digo que está abandonado y que hay programas cienes (je je je) de veces mejores, todavía me lo piden y me insisten en que se lo manden, y yo se lo tendré que mandar, pues ya me conoces. ¿Pero tú con quién estás hablando? Son licencias literarias. ¿Tú sabes lo que es la literatura? ¡Ni tú tampoco! Y no pasará día que no maldiga mi suerte por ello. ¿Entonces vale? Claro que vale. Con un par.