Llevo unos días de médicos con mi señora madre. Primero fueron un par de visitas y pruebas al hospital de La Paz de Madrid, con vistas a una operación de cataratas que han de hacer a mi madre próximamente. Pero hace tres días comenzó a encontrarse mal, tuvo una especie de "cólico", y, ayer, por fin, "estrenamos" el nuevo hospital de San Sebastián de los Reyes. Mi madre comenzó a sentirse mal, así que, no por gusto, llamé a una ambulancia, para que, si quien viniera en ella lo consideraba necesario, llevasen a mi madre donde fuera menester.

Para empezar los de la ambulancia no tenían muchas ganas de trabajar, parece ser. Quiero decir, si hubiera sido una urgencia urgente (?) quizás se habrían puesto en camino en seguida, pero, en nuestro caso, primero nos atendió el telefonista, tal vez asistente sanitario, y luego todo un señor médico, que se puso a hablar con mi madre, a la que dijo, entre otras cosas, que hiciera por comer, que lo suyo debía ser debilidad. Yo me puse en la piel del médico, pero, él no se puso en la nuestra, así que dudé de que hubiéramos llamado al lugar apropiado, y así se lo dije.

Pero al dicho médico no debió sentarle muy bien mi insistencia, así que dijo que enviaría la ambulancia, y me colgó el teléfono... tal como suena. Bueno. Era domingo. Acabarían de comer. No sé a qué achacarlo. El caso es que poco tiempo después volví a llamar, para confirmar lo que no había podido confirmar en la primera llamada: si, efectivamente, la ambulancia venía en camino. Me dijeron que así era, aunque tardaría un rato (que si quería hablar con el médido... otra vez...) y yo dí las gracias y colgué el teléfono, por este orden. Al cabo de unos veinticinco minutos vino la ambulancia.

Pero no traía médico, sino que sólo vinieron dos técnicos sanitarios (así creo recordar que me dijeron cuando pregunté si alguno de los dos era médico), más que nada, supongo yo, para conducir a mi madre al hospital, que serían las órdenes del médico. Y allá que nos fuimos, a estrenar el hospital de San Sebastián de los Reyes. Si pasamos por alto que una señorita quiso colocarme la pulsera de ingreso a mí, y no a mi madre (son cosas que pasan...) todo estaba muy bien, muy limpito, muy nuevo, como recién inaugurado, como era de esperar. Atendieron a mi madre, y yo esperé en la sala de espera.

Poco después salió mi madre de consulta, con un papel, y me dijo poco más o menos que nos podíamos ir a casa. Yo, la verdad, no me encontraba nada bien por el trato recibido, quiero decir, que no quise pedir una ambulancia para llevar a mi madre a casa, puesto que el hospital se encuentra en las afueras de San Sebastián de los Reyes, yo vivo en Alcobendas (un pueblo limítrofe) y no veía a mi madre cuerpo para irnos hasta el autobús, esperarlo, hacer el viaje y llegar por fin a casa. Pero, sea como sea, me decidí a llamar a mi hermano, para que viniera a buscarnos.

Por supuesto este vino en cuestión de minutos. Mi hermano no es Cándido sólo de nombre, y vuela cuando se le necesita, por decirlo así. Así que me fui al mostrador y pregunté por un teléfono público, a lo que fui respondido que no había teléfono público en el hospital (?) y no sé si me dijo si iban a ponerlo o qué. Menos mal, la señorita, muy amable, me dejó llamar por teléfono (pidiéndome que no me enrrollara mucho) y hablé con mi hermano, y en pocos minutos se presentó donde estábamos y nos dispusimos para regresar a casa.

A mi madre le habían recetado, tal como suena, con todas sus letras, Aquarius, una bebida "refrescante" de la marca Coca Cola, si no me equivoco. Mi madre, que llevaba dos días tomando agua de limón, poco menos que planteo que aquello del Aquarius era como todo, un negocio. Yo dije que también lo pensaba así, y que ya se sabía que había acuerdos entre médicos y representantes farmacéuticos, para recetar según qué medicamentos, y no otros, cosa que conviene al médico, en un momento dado, y por supuesto al laboratorio de turno.

Mi hermano lo vio desde otro punto de vista: la habían recetado Aquarius, como una forma de hablar... es decir, que en lugar de decirle tome usted agua de limón, limonada, exprima usted dos o tres limones y mezcle su jugo con un litro de agua... para que nos entendiéramos, parece ser, nos dijeron Aquarius. En todo caso, sea por lo que piensa mi hermano, sea por lo que yo pienso, me parece que mal andamos si hemos de ir recetando Aquarius a la gente. ¿Por qué? Baste decir que las dos botellas de Aquarius que compramos nos costaron más de 500 pesetas de las de antes, y que no venían recetados, así que fue un dinero que salió de nuestro bolsillo, directamente.

¿Entre qué gente estamos? ¿Será cierto que la sanidad pública, más concretamente, la madrileña, se va a ir al carajo? ¿Llegaremos a no poder ir al médico por el miedo a la factura? ¿Será posible que perdamos este rasgo, la sanidad libre, gratuita, universal, para todo el que la necesite? ¿Será posible que regresemos a la edad media? Creo que la sanidad española es algo a conservar. Cualquier país, de hecho, que cuente con un sistema de sanidad parecido, es digno de admiración y ha de servir de espejo a todos aquellos países donde vivir o morir es cuestión de dinero, literalmente, y los médicos, y la ciencia, sólo existen para quienes pueden pagar.

Por lo visto, el hospital recién inaugurado en San Sebastián de los Reyes es una especie de hospital "concertado", mitad público, mitad privado. Ciertamente hablaría sin saber si fuera más allá. Y me joroba. Me joroba porque no nos acordamos de Santa Bárbara hasta que truena, como suele decirse, y, si de algo estoy seguro, es de que esto sería infinitamente peor si algún día llegara en que pudieras morirte en las urgencias de un hospital donde, de entrada, tienen que ver quién eres, de dónde vienes, y a dónde vas... Quizás deberíamos preocuparnos de estas cosas no sólo cuando nos vemos en un hospital y lo padecemos, por decirlo así. Tengo confianza en la gente de este país, en los profesionales de la medicina, pero, no podemos dejarles toda la carga a ellos.

Ah, y, para terminar, me gustaría decir que el Aquarius es, como si dijéramos, agua con limón, limonada, pero peor, si se me apura. Quiero decir que si tienes unos cuantos limones a mano, puedes exprimir tres o cuatro, y mezclarlos en un litro de agua, a la que puedes añadir azúcar o sacarina, por ejemplo, de modo que tendrás lo que es necesario. No sé si en el hospital al que fui ayer no hay teléfono público pero sí máquina de Coca Cola... ni quiero saberlo. No sé si en este país la limonada, el agua de limón, ahora se llama Aquarius. En todo caso, si exprimes tú mismo los limones, te ahorrarás un 80 por ciento de lo que te costará el Aquarius, y hasta es posible que sea mejor que este. Pero, no dejes de consultarlo con tu médico.

PD. Mi madre parece que va mejor. Gracias. ;)