Esto tiene que explotar por algún sitio. No digo que pueda explotar, sino que en lugar del tiene podría emplear el debe. Y es que no se puede aguantar más. ¿Ahora será "libre" para el EMPRESARIO y el trabajador "pactar" (ja ja ja ja) jornadas de trabajo de hasta 65 horas? ¿No se computarán como horas trabajadas los tiempos de "descanso" en las guardias médicas, por ejemplo? No preguntaré en qué mundo estamos, pero, ¿a qué mundo vamos?

Esto tiene que explotar por algún sitio, y aun por varios. La tensión, como diría alguien, se puede masticar, está en el ambiente. ¡Mi madre y su amiga comentaban hoy cómo iba a acabar todo esto! Mi madre tiene 72 años, su amiga pocos más o menos. ¿Dónde está la gente joven? ¿Leyendo "blogs"? ¿Qué va a pasar con nuestros hijos? ¿Cuándo comprenderemos que nunca, nunca, nunca, nos han regalado nada, y que todo lo que "tenemos" (tal vez teníamos) se ha conseguido a base de luchas y hasta de guillotinas?

Esto tiene que explotar por algún sitio. Y que sea cuanto antes. ¡Que me pille aún más o menos joven! Desde luego con ganas. Que pueda hacer algo y aun algos. Pero cuando veas las barbas de tu vecino (transportista) pelar, y cuando veas que las de tus vecinos (esto es una forma de hablar) médicos por los suelos... pon tus barbas a remojar, verdaderamente, ¡porque el siguiente vas a ser tú! Es un insulto. Es una burla. Es pasarse por el forro todas las vidas de la gente que la dio por defender aquello de que hay que trabajar para vivir, y no al contrario.

Esto tiene que explotar por algún sitio. Y no tardando. ¡Que me pille aún más o menos joven! Que pueda hacer algo. Para no dejarme pisotear como una cucaracha. Ayer tarde, mientras venía en el autobús con mi señora madre de operarse de carataras, se veía cómo los camioneros habían cortado la carretera. Estuve a punto de decirle al autobusero que hiciera sonar su cláxon, para mostrar solidaridad con los camioneros, ¡que no paran porque les de la gana y punto!

Una señora se quejó, "porque voy a llegar tarde al trabajo", pero, afortunadamente, otro hombre mayor, a su lado, le recordó que tenemos a una panda de hijos de su madre arriba, pisándonos el cuello, y que lo que había que hacer era parar también los autobuses, ¡pararlo todo! Para que todo avance de nuevo en la dirección correcta. Este hombre le dijo a la señora, y a quien le quiso escuchar, porque no lo dijo aparte, que recordaba una huelga en el Vallecas.

Aquella huelga era de los autobuseros, que se habían hartado, hasta el punto de que dejaron sin servicio, sin transporte, a todo el barrio de Vallecas, decía este hombre, y que la huelga había durado más de 50 días. Y, lo que el hombre quería subrayar era esto: que nadie de Vallecas se quejó, que todo el mundo (obrero, hay que decirlo todo, que en Vallecas no viven futbolistas, al menos no de primera división) se las había apañado como había podido, pero, nadie se quejó.

Esta señora del autobús terminó dándole la razón al señor que digo, y había que escuchar también a quien conducía nuestro autobús, que, hablando con un compañero, le decía, "¿Tú sabes cuánto le cuesta a esta gente (refiriéndose a los camioneros que habían cortado la carretera) llenar el depósito? Pues estos no se andan con tonterías, ya lo ves, estos dicen hasta aquí y es hasta aquí, la montan, pero que muy bien montada".

Con estas letras torcidas, quiero solidarizarme con los camioneros de este país, que no se ponen de huelga porque les apetezca, sino porque su situación es muy parecida a la tuya ahora o dentro de poco: insoportable. Mi solidaridad para todos aquellos que están pensando ir a la huelga. Señores, no sólo no pienso quejarme, sino que me uniré a cuanta manifestación se produzca para decir basta ya de tanta desfachatez. ¡Basta ya!